miércoles, febrero 27, 2013

Sinadiós -- Poema

De a poco me fueron devorando,
mi carne se había vuelto débil
y blanda, fácilmente masticable.
Por eso es, que tal vez me abordaron
casi sin sorpresa y dentro de lo previsto,
y por mi cuello absorbieron
toda posibilidad de vida.

No sé que pasó con ellos
ni sé qué pasó conmigo
de un momento a otro
todo acabo de repente,
el olor del mar, la textura del amor,
el sabor al adiós, la caricia continua
que hasta morir nos da la muerte.

No creo que haya sido la suerte,
la que errático y sin destino
me llevó hasta el desatino
mientras de mi reía.
No creo que haya sido el azar
el que se devoró la posibilidad
de que todo funcione de algún modo.

No me asustaron las sombras negras
que llegaron silenciosas y sin apuro,
no me asustó el ahogo, el pecho apretado,
las manos sin control, los dedos duros;
no me asustó la imagen sombría
del macho cabrío relamiéndose los labios.

Temí no despertar
y quedarme sin la sensación
de haberte dicho adiós
al momento en que a la fuerza
me arrancaban de este infierno.

1 comentario:

mauricio rey dijo...

Me encantó leer tu poema hermano.
Me dejó mudo.
Saludos.