viernes, julio 05, 2019

El tiempo no teme

por qué tener miedo,
o a qué temerle
si somos seres maravillosos
únicos y luminosos,
que anque pequeños y vulnerables,
lo que deseamos está al alcance.

Logramos, deseamos, construimos
el mejor de los posibles caminos 
que podemos transitar,
y cuando hallamos una piedra
que no nos deja pasar,
con sabiduría y con paciencia la transformamos
en cimiento de un horizonte más perfecto.

Por qué tener miedo o a qué temerle
si nada nos puede destruir,
ni siquiera la muerte con nuestra esencia puede.

Hoy soy parte del viento,
de la hoja que ha pintado el árbol de verde
y que en otoño baila sin destino ni porques
y acabará llenando el suelo que alimenta al bosque,
que cruje bajo el pie del tiempo
que avanza lento, mientras agradece y vibra
por cada momento en el que está.

Nada hay que temer,
somos enteros, somos eternos.

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