miércoles, septiembre 03, 2014

La poetisa sin dueño -- A María Rodríguez

A María Rodríguez, mi musa,

Cuando quise recordar 
que había vivido entre tus pensamientos secos 
por el tiempo que azotó 
con tempestades tus ilusiones de niña princesa
encontré mi ataúd abierto 
y entre tus brazos con fuerza, 
mi cuerpo atrapado sin mi alma despierta


Quise gritarte ¡no me olvides! 
pues mientras me recuerdes podré 
seguir riendo entre tus poemas
pero ¡Ay! 
oídos sordos hay 
en la tristeza cuando 
con ansias el desanimo nos insulta y golpea.


Quise amarte más allá del tiempo
ser la piel 
en tus manos princesa
ser la sal 
de las perlas en tus pómulos cansados
quise 
ser  el motivo 
de esa sonrisa que a orillas 
del Duero sin saber por qué de ti escapa.


He muerto, 
tu lo has visto, 
tu lo has dicho.


Aún queda 
la oscura huella sobre la blanda arena 
a orillas de un río que ya 
llegó a la infinita mar.

1 comentario:

María dijo...

Qué placer ser el sueño del pacto de tu boca.
El verbo al que invitas a la fiesta de tu voz
Ser el aire que escapa de tu risa.
Ser la sal para escocerte en tus heridas.
... la sangre que envuelves con tu vida y ese sueño que jamás compartirías
Poeta ...