viernes, marzo 14, 2025

Maybeland

Se detuvo todo
como si el tiempo no fuera un referente
o la realidad un ancla de la cordura
como si lo necesario no tuviera lugar
y la casualidad no fingiera opciones.

Se detuvo como una culebra a la margen del río
contempló el silencio de las estrellas 
la desvergüenza del infinito
el abismo profundo del cielo.

A las sombras que asomaron
las acalló con una mano 
y por ahí se desplegaron todos los miedos.

Y creyeron
y cayeron
y callamos. 

Cuando todo se detuvo 
también calló el don de la palabra 
y no hubo verbo, creación, ni absoluto.

Olvidó que las distancias
se acentúan sin memoria.  


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