jueves, enero 17, 2013

Ángel desalado -- Poema

(*) "Tus palabras son 
                   como dagas de seda 
que a un reseco corazón,
transforman..."


Uno nunca deja de ser uno,
uno es uno indivisible y absoluto,
pasa que cuando el terremoto es mucho
se pierden los puntos de referencia.

Es tal la sacudida, que uno se saca de encima
todo aquello que le pesa, le jode, le quema
y le impide recorrer de la cima a la sima
el camino que resta, pero suma a fin de cuentas.

Detrás quedan las cosas a las que damos importancia
y en las manos de uno queda lo que es importante,
aunque no parezca, existe gran distancia
entre estas palabras y sus significantes.

Tu sala siempre será sala
aunque cambies de lugar los muebles,
tus alas siempre serán alas
aunque por dolor no las despliegues.

Lo importante queda
en tu corazón, en tu alma, en tus hechos,
lo que queda es importante
para su corazón, su alma y sus hechos.

Das tu vida, tu tiempo, tu uno,
solo a esa persona que darle, vale de algo,
pues valora tus alas por lo que son
aunque vos las veas sin uso y desplumadas.

1 comentario:

María dijo...

Movió las alas. Primero torpemente. Después con fuerza, ¡volaba!
Cómo llevaba miles de siglos sentado sin moverse le había caído encima todo el polvo del cielo, que es un polvo de luz, y ahora, al batir las alas, lo soltaba en la noche, dibujando un trazo luminoso
Así fué volando, volando, todo el camino que le habian señalado; llevaba una estrella en las manos extendidas y ... dejaba a su paso una cola de luz
Parte de un cuento que me relataba la abuela Manuela, cuando comencé a reconocer el olor de mi libertad
Abrazos Poeta.