sábado, octubre 18, 2025

Aunque las pruebas no eran concluyentes, por las dudas, se llevaron al caballo de Hernández detenido a la comisaría. Fernández, la vecina del ahora hombre sin caballo, había llamado al comisario del pueblo cansada ya que su ropa interior siempre desapareciera misteriosamente.
Fernández, real portador del apellido, se excusaba ante Hernández por el comportamiento peculiar de su esposa, que miraba a ambos hombres con los ojos inyectados en sangre, los brazos cruzados y con la alpargata del pie derecho repitiendo paf, paf, paf sobre el polvoriento piso de tierra.
-Con qué voy a trabajar mañana si me han arrestado al caballo?-
-Le prestaría el mío, pero sabe que tengo rengo al matungo después de eso que le pasó en el río... salvo que a usted no le moleste ir con el caballo cojo a su trabajo.- Hernández abrió sus ojos como si hubiera visto un fantasma.
-Está usted loco? Como voy a ir al trabajo con un caballo cojo, antes muerto a faconazos... sabe bien usted lo que dicen de los gauchos que andan sobre heridos matungos.-
-Vio Ernesta...- dijo Fernández a su esposa que aún seguía desafiante esperando que la policía encuentre su ropa interior por algún lado.
-Sotretas son ustedes dos, si el caballo anda rengo no es porque tenga el diablo adentro...-
-Usted no tiene idea de caballos vieja yegua.- le respondió su esposo.
-Si hubiera tenido en vez de enlazar a un caballo de tiro me hubiese montado a un pura sangre y ahora viviría en la ciudad como una bacana y no en el medio del campo como un pájaro campana.-
-Campana por lengua larga, - arremetió Fernández - vaya para adentro a preparse unos mates que un rato entro y quiero meter algo calentito en el buche, vamos.- Ernesta se metio dentro del rancho y se escuchó el ruido del metal crepitando sobre el fuego.
-Deje Fernández, no se va a andar peleando con su china por semejante sotretada, iré mañana caminando hasta el campo de Florindo y ahí tomaré prestado un zaino, ese Florindo me debe más de un favor y nunca me lo he cobrado.-
-Quisiera disculparme de alguna manera Hernández, no era mi intención todo este mal trago, quiere darle a una caña que traje de mi último arreo?-
-Le doy gracias a los santos que del demonio me alejaron, le acepto unos amargos en el caso que usted quiera, pero que sean en mi querencia no quiero andar entorpeciendo su hacienda.-
Hernández y Fernández se metieron en el rancho matearon largo rato y de Ernesta ni hablaron, al caer el sol tocaron fuerte con tres golpes a la puerta, andaban como los chanchos entre ellos guitarreando.
-Qué pasó Don Comisario?- dijo Hernández dando un salto.
-Hubo que sacrificar a su caballo Hernández, lo lamento.- el hombre cayó devastado.
-Qué pasó?- insitió Fernández.
-Al llegar a la comisaría, el caballo hizo sus necesidades y encontramos en su bosta de ropa interior algunas partes...-
-Pero ese no es motivo de sacrificio mi amigo- aseguró entonces Fernandez.
-Que el pobre bicho no terminó de sacar todo y al quedarle

sábado, mayo 03, 2025

-He leído algo... “Victoria obtenida a través de la violencia es equivalente a una derrota. Porque es momentánea”.
-Gandhi. “Es mejor ser violento si hay violencia en mi corazón, que ponerse una máscara de no violencia para encubrir la impotencia”.
-¿Quién dijo eso?
-El mismo tipo. Gandhi no tenía miedo de luchar por lo que creía. ¿En que crees, B.A.?

martes, marzo 18, 2025

Angekettet

Después
será cuando atrás quede tan lejos 
que se vuelva cercano.

Atrás
son los lugares a los que vamos
cuando el presente nos enclava.

Presente 
es lo que somos, hacemos y pasa
dentro y fuera de nuestro control.

Nuestro
fue lo que nadie jamás entendió
y se explicaba en nuestras miradas.

Miradas 
eran esas que en silencio –y de lo más profundo–
sonriendo o llorando, compartimos.

Compartimos
en un sin lugar, la morada,
de nuestros destiempos vibrando a la luz del tal vez.

Tal vez
sea la sinrazón y el sinsentido
de no vivir sin amarte amor.

Amor
fue dejar atrás el presente nuestro
entre miradas que compartimos tal vez después, amor.  


domingo, marzo 16, 2025

Impaciente

No esperé que sucediera 
como suceden los tal vez
ni que fuera el azar 
quien se encarge de hacer
que lo que no sea, es.

No esperé el momento perfecto,
tal vez por inexperiencia, 
por ignorancia, por falta de paciencia,
de fe, no lo sé.

Tal vez, simplemente, no crea
que existe lo perfecto 
pero vuelvo a ver tus ojos 
y de pronto olvido todo en lo que creo.

Cautivo,
me pierdo en los pasillos del deseo
en los que hay puertas y ventanas
que el presente cerró. 

Tal vez mañana
cuando a nadie nada ya le importe 
la existencia de esas puertas
de esas ventanas 
podamos mirarnos a los ojos 
sentirnos íntimos
y –porque no–
perfectos. 

viernes, marzo 14, 2025

Maybeland

Se detuvo todo
como si el tiempo no fuera un referente
o la realidad un ancla de la cordura
como si lo necesario no tuviera lugar
y la casualidad no fingiera opciones.

Se detuvo como una culebra a la margen del río
contempló el silencio de las estrellas 
la desvergüenza del infinito
el abismo profundo del cielo.

A las sombras que asomaron
las acalló con una mano 
y por ahí se desplegaron todos los miedos.

Y creyeron
y cayeron
y callamos. 

Cuando todo se detuvo 
también calló el don de la palabra 
y no hubo verbo, creación, ni absoluto.

Olvidó que las distancias
se acentúan sin memoria.  


miércoles, febrero 05, 2025

Anacrusa

Cada vez que te sueño
abandona el tal vez 
su condición de paraíso.
Se rompe así muy dentro mío
eso que siempre desee tener
pero olvido que realmente tengo.

No sé si te pasó 
tener algo en tu mano 
e igualmente
buscarlo por todos lados;
no sé si te pasó
tener algo frente a tus ojos
y perderlo de vista.

Seguro que sí
–es imposible que no sea así–
parece ser nuestra naturaleza 
negarnos a ser quién somos 
y buscar alcanzar ser,
aquella idea 
que desde afuera se plantea:

¿Te has deseado feliz?
Aceptá quién sos y selo.
¿Te has deseado libre?
Aceptá quién sos y selo.
¿Te has deseado amado?
Aceptá quién sos y hacelo.

La vida es corta,
de vos y tus quehaceres depende;
aunque duela o cueste, nunca dejes,
que creencias o ideales foráneos
sean los que rijan
las huellas de tus pasos.

sábado, diciembre 28, 2024

No hay refugio para el condenado

Entró en su antigua casa, abandonada desde aquel día. Dejó que la puerta de entrada se vaya cerrando sola mientras las bisagras chirriaban por el abandono sufrido desde hace tiempo. Atravesó la sala de estar con cautela, sus zapatos dejaban huella sobre el polvo acumulado con el paso de los años. Luego de escuchar el "click" de la puerta y asegurarse que ningún ser material pudiera entrar en la casa, se quitó los zapatos y los libró al azar, como los árboles dejan sus hojas secas al viento.


Se acercó a la mesa poseur de madera labrada (posesión de su finada abuela), tomó la licorera de cristal que aún contenía algo de líquido. Se la llevó a los labios. El líquido avanzaba espeso y lento, como una lengua plagada de sabiduría que se toma su tiempo para atender su menester.

Suave (ya casi sin alcohol) y dulce como los recuerdos, la bebida le poseyó la boca y el paladar; recuerdos de su infancia lo asaltaron, y sus párpados se apretaron, intentaron no dejar escapar las tiernas imágenes de un pasado mejor que comenzaban a aparecer frente a él. 

– Has vuelto– escuchó la voz de una mujer tras de sí – te pedí que no lo hicieras.

Apoyó la licorera en la mesa y abrió los ojos lentamente; entendió la importancia de atenerse al presente en lugar de aferrarse al pasado.

– No puedo dejarla aquí– susurró sin voltearse.

– En efecto, no hay nada que puedas hacer y lo sabes.

– Debo intentarlo. Jennifer me atormenta todas las noches...

– Te lo mereces; ella también.

– No hables así, lo que sucedió, sucedió; así de simple.

– ¿Así de simple?

– Así de simple... – el silencio se adueñó de la habitación por un rato. Hacía frío, bastante frío.

– Ven, toma mi mano, sígueme, hablemos en otro lado que en cualquier momento llega Jenifer.– le dijo entonces dentro de un suspiro casi inaudible. 

Todo su cuerpo tembló, preso de la tentación de ir hacia ella, pero le habían advertido: si quieres que Jenifer esté en paz, no te le acerques, ni la veas directo a los ojos; eso es lo que ella necesita para acceder a tus recuerdos y a tus decisiones.

– Ayuda a Jenifer, te lo ruego.

– Jenifer quiere estar aquí, conmigo, ¿no es cierto, Jen?

– Sí, Sofía, contigo todo es más divertido... ¿quién quiere ir dormir temprano, bañarse, comer verduras, ir a la escuela? ¡Quiero estar con Sofía! Ella siempre tuvo razón... – sintió como le temblaban las piernas al oír claramente esa voz tan tierna de niña pequeña, como si estuviera ahí, en presencia. Anteriormente, Jeni se le había presentado en sueños sonriendo, jugando en el prado, en las hamacas de la plaza; pero nunca había vuelto a hablar, hace tiempo que no escuchaba esa vocecita tan dulce y tierna con la que le dijo: "te quiero, no es tu culpa, deja de llorar."

–Vamos, Jen, es hora de descansar, tú sabes como te pones cuando no duermes bien... ya es hora de dormir– hizo un esfuerzo sobrehumano para contener la emoción que lo desbordaba y quería escapar queriendo quebrarle la voz.

– No, no voy a ir a dormir, ni ahora... ¡ni nunca!

Un escalofrío le recorrió la espalda al escuchar su negación a modo de berrinche; metió despacio la mano en el bolsillo y sacó a Asmele y también una navaja. 

– Si no duermes, Jen; me veré obligado a cortarme.– se arremangó y mostró su brazo desnudo lleno de cortes cicatrizados. 

– ¿Otra vez intentas manipular a la niña de esa manera?¿No te avergüenzas?¿No entiendes que eso fue lo que hizo que ella saltara al vacío? Todo acabará por tu culpa…

–¡Cállate, Sofía!, esto es algo entre padre e hija...– dijo dándose la vuelta con los ojos cerrados pero acusando una ira intensa, culpable y despiadada. 

Jenifer se tapó los oídos para no oírlos discutir. Recordaba todas sus discusiones, las sentía como la carne que ya no tenía, en las lágrimas que ya no sabían, en los huesos que ya no estaban. Sentimientos arraigados en su alma le recordaban el dolor del adiós a la vida luego de la caída; y la sangre tibia con sabor metálico cayendo por el costado de su boca; y las palabras suaves  (a modo de unción) como un algodón que, sin embargo, generaron en él más culpa que redención. 

La niña cayó de rodillas en la mitad de la habitación y se desplomó en el suelo, quedando acostada en posición fetal, tapándose los oídos y llorando. Estaba tendida en el piso; no quedaba claro si se había desmayado o si finalmente el cansancio de la sempiternidad la había obligado a caer y quedarse dormida.  

Al verla rendida, Sofía comenzó a gritar. Estaba aterrada. 

La araña del techo comenzó a pendular, primero con cierta timidez, luego de manera errática. A esto se sumó un incesante ruido de golpes en las paredes provocado por nadie. Las ventanas se abrían y cerraban de manera anárquica, las luces parpadeaban; los distintos ornamentos, adornos y atrezzos danzaban entre el suelo y el techo formando órbitas alrededor de una fuerza oscura e intangible que parecía ser un vórtice de energía entre dos dimensiones. 

Las sillas, las mesas y los sillones deambulaban por la habitación como si esa casa les perteneciera desde siempre. Los cuadros que adornaban las viejas paredes mal empapeladas vibraban de igual manera que un electrocutado en su silla, y las maderas del techo y del piso crujían presas de un frenesí espiritual incontenible. Los ruidos, semejantes a un desordenado pelotón marchando sin mando con sus fieros borceguíes sobre un puente de acero, hacían eco en sí mismos y lograban una especie de ruido blanco que aturdía.

Los gritos de Sofía eran cada vez más agudos y aterradores; sin embargo, para él eran como el canto épico de las sirenas. 

Entre la confusión causada por el barullo de las botas militares, el mobiliario rebelado y a violencia invisible de otra realidad, su cuerpo le pedía a gritos: "Asístelas, asístelas”. Sentía que su alma se resquebrajaba lentamente y sus ojos necesitaban verlas por última vez. 

Desde el cuerpito inerte de Jenifer en la mitad de la sala, se oyó la oración que los niños le hacen al ángel de la guarda; Sofía calló abruptamente obligada por una luz blanca intensa que de la nada apareció e hizo imposible todo.

Luego, el silencio... Oscuro y profundo silencio. 

Sentía que la cordura había perdido el hito donde se ata la realidad. Le temblaba todo; cada milímetro de su cuerpo era una locura de sensaciones. Los latidos de su corazón rebotaban en sus sienes como un redoble de tambor; su pecho dolía conteniendo una explosión irreversible. Su estómago, revuelto por tanto, sacó inevitable el contenido de sus vísceras. En cuatro patas sobre el piso de parqué siguió vomitando hasta que larvas, arañas y cucarachas comenzaron a brotar desde lo más profundo de su alma. 

Tras de sí escuchó un "click".

Gritó con todas sus fuerzas, se puso de pie y, tambaleando, salió corriendo de la casa por la puerta principal que, abierta, lo liberó de un pasado miserable mientras lo condenaba a un futuro predecible.

viernes, diciembre 27, 2024

Papelitos y Papelones -- microrrelato

Después de haber revisado más de cien mil veces lo escrito en ese pedazo de papel arrugado, decidí hacerlo un bollo y tirarlo al piso –casi con desprecio– por la falta de imaginación y mala literatura que acusaba ya en esas pocas palabras. Un pibe de pies descalzos y manos sucias que mendigaba por entre las mesas se me acercó.

—El río está cerca; si sopla el viento, esto cae en el agua y cagamos todos... Si no es bueno para sus bolsillos, tampoco para el río, ¿entiende? —asentí con la cabeza y me guardé el papel en el bolsillo—... ya que tiene la mano ahí, ¿no le sobra una moneda?

Le acerqué un billete que se escondía por el fondo del saco del pantalón; también estaba hecho un bollo. El pibe lo miró con anhelo y a mí con ese mismo desprecio con el que yo miré.

No todos los pedazos de papel tienen el mismo valor; aun si le damos el mismo trato, tienen valías diferentes. Yo lo aprendí en ese momento en que mis pies tenían un regio calzado de cuero, pero mi alma se encontraba desnuda y vulnerable ante un pibe que, descalzo, había aprendido más que yo en toda una vida.

lunes, diciembre 09, 2024

¿Y ahora?

Aun si tuviera qué decir, no te diría nada...
seguiría mirando perdido a un más allá
de boca reseca por tanto alcohol y posverdad;
callaría por cansancio y también por necedad.

No me ha tocado acariciar el cielo esta vez
ni me sorprendió la luna en su tosca redondez,
tras mi sombra de piedra pulida me callé
contuve el grito, el aire y el blackout de ser quien ser.

Vete, tú que puedes, cuélate entre las palmeras del olvido
cuélgate de los anhelos que prohibidos vagan sin sentido
en algún lugar perdido entre el dolor y el optimismo.

Vete, ya no soy quien fui, pues quien alguna vez fui ha muerto
¿no ves mi desnudo sino en el tapiz nácar de hilos secos?
Más atrás, Cloto y Skuld, se llenan la boca de ego.

miércoles, noviembre 06, 2024

Lo cierto en el incierto

Somos los tripulantes de una barca 
que a la deriva va a un destino cierto 
al que ignoramos con vasto ahínco
algunas veces cargados de miedo
y otras por necedad o conveniencia.

En un mar de continuos desconciertos
con oleosas mareas caprichosas
se estremecen profanos sentimientos
manoteamos al aire para aferramos
creyendo que hay, ahí, en lo etéreo
veras respuestas, claras y concretas,
puesto que de eso que creemos concreto
lo valuamos como algo superficial.

La realidad que genera el yo creo 
nos abruma a medida que avanzamos
tal creencia nos genera un mareo
que cega el sentipensar de quién somos,  
del quién nos acompaña y qué podemos;
en consecuencia, llega cruel la ausencia
deforma en su maneras lo que vemos 
y así "solo" ya no es un adjetivo,
y como sustantivo triste y fiero
al oído nos engaña:
Dios ahí anda de paseo. 

No siempre sos capitán de la barca
con suerte hay veces que sucede esto 
podés ser timonel,  contramaestre,
mecánico de algún motor
o en cubierta marinero 
sin voz, injerencia, opinión, ni voto.

Igualmente no sientas desconsuelo,
no tengas miedo del rumbo en el que vas
la barca sabe ir a su último puerto.
Siempre se navega so riesgo de tormenta
y cuando no hay nada que hacer podemos
conveniente es atarse al palo mayor
y a pesar que en el caos estemos inmersos
menester es pacificar al alma, mantener la calma
agradecer lo aprendido del error
y recordar que aun siendo pequeñitos
nuestro pie deja su huella en lo eterno. 

Usá el dolor que hallés en tu camino
con el alma limpia y el corazón abierto;
aunque te sientas roto en mil pedazos
no te hundas profundo en tu propio duelo
no es sano, no te sirve, te destruye,
elegí cómo sentir. Vos sos tu arquitecto.

jueves, octubre 31, 2024

El jardín del vecino

En el filo del abismo
la solitaria roca 
sufre el embate constante del viento
pero ignora que en el valle
el agua que fluye orada a su hermana
que en el río soporta en desvelo
la primavera incipiente 
que renueva la vida
a partir del deshielo.

La roca del río 
con continuo dolor mira el cielo 
sufre en invierno la nevada;
y la primavera inminente
le patea en el alma 
se erosionan sus bases 
pierde la esperanza 
y mira aquella en la cima tan sobria y callada 
la envida pues cree 
que ni el viento es capaz de tocarla.

No entiendo qué les importa
la eternidad atesoran, 
jamás perecen;
las emociones solo caben 
en los seres que son mortales;
no existe peor anestesia,
que saber que a tu alrededor todo desaparece
mientras que vos, serás por siempre,
lo único que permanece.

Vive siendo quien eres
y disfruta lo que te toca
no puedes cambiar al mundo 
pero sí cómo lo evocas
cambiate a tí mismo
que no es poca cosa 
y vive siendo quien eres
y disfruta lo que te toca.

¡Oigan, rocas sin tiempo!
Si eligen sentir,
sentir por siempre, 
entonces sientan que el río hace cosquillas
y que el viento les da caricias.


sábado, octubre 26, 2024

Perspectivas

No sentirás lo que es la soledad 
pues no te abandonará ni en la adversidad 
caminará a tu lado hablando cuando lo necesites 
acompañándote callado cuando te halles hastiado
tomando tu mano si así lo quisieres
dándote el hombro cuando así lo pidieres

Sabrá qué palabras dejar de salir 
y con qué contribuir cuanto todo se venga abajo
sabrá palmearte el hombro 
o llamarte la atención en el momento exacto
sabrá qué hacer cuando tengas miedo 
y cómo bajarte cuando peques de soberbio.

Confía, cree, ama,
verás que la vida, aunque duela, es tierna
y que con caricias por tí se desvela
aprende a vibrar con las cosas pequeñas 
que las cosas grandes brillan por sí solas.

Abre tu alma,
confía, cree, ama,
la vida es bella
aunque a veces duela.  


sábado, octubre 19, 2024

Creé en vos mismo - del Libro Estructuras

El tiempo no pasa para el que vive
pues hace, disfruta y construye ahora;
no le importa cómo o quién lo adjetive
y no es por necio que este lo ignora;
sabe que el verbo es un vil arrequive
que en el alma endiablada se elabora.
Quien vive no escucha palabras necias
y no ve por sus ojos, como Tiresias.

jueves, octubre 17, 2024

Delicias del café negro y amargo - del libro Estructuras

Me hice un café calentito;
con la mirada, sin buscar,
perdida en mis pensamientos
sin encontrar en qué lugar 
limpiar el tanto ajetreo
para sentir profunda paz.

Es que hay veces que el mundo
pareciera no descansar,
que busca, tal vez, jodernos
y mostrar solo la maldad
de los hombres y mujeres 
que conforman la humanidad.

Y no es cierto, me resisto:
no tengo que todo aceptar,
pues de ego y otras barbaries 
el serhumano ha de pecar; 
mas también somos divinos 
y nuestro amor puede lograr
maravillosos milagros
que al mal siempre opacarán.

Deja ya el ocio y el llanto,
vamos tú... ¡levantate y haz!
que la muerte es para dormir
y la vida para brillar.


viernes, octubre 11, 2024

Como huella en la arena - del libro Estructuras

Quise cubrime de olvido,
dejar detrás el ocaso
guardando todo fracaso 
en la clepsidra sin nido
de un tiempo que siempre a huido
del lugar que se le ha dado
y a quedarse obligado,
por destino y a la fuerza,
que a su suerte nunca tuerza
y que obedezca; callado.

Es que el tiempo no tiene amo
tampoco las emociones,
desëos y sensaciones  
son las flores que en un ramo
acallan todo el reclamo
que desde el trono tirano
del ego del serhumano
de prohibiciones nos llena
y nuestra alma envenena
volviéndolo todo vano.

sábado, octubre 05, 2024

La desventura de vivir - del libro Estructuras

El sol se asoma y nos promete alguna aventura,
despiértanse el buey, el hombre, el trigal y el molino,
ahuyenta a las sombras, propone un nuevo destino
a todo el que quiera, al triste ayer, darle cura.

Quien sea mortal se encontró que la vida es dura
que también hay gristeza en quien vuela, ÿ en su trino;
que del duelo y del fin, no escapa ni lo divino

y aun buscando cordura solo se halla locura.


Cuando la vida aprieta y te lleva al abismo 

parece ser imposible que encuentres la calma
si hay entre el cómo y el qué, un inapelable “ismo”.


Busca el hilo invisible que une el cuerpo y el alma

es un rayo de amor que brilla y vibra en vos mismo

que da paz a tu mente y a tus huesos ensalma. 

lunes, septiembre 30, 2024

La máscara de las literaturas

Yo vi un lobo
pero eran tres hombres 
que vestidos de doctores
cirujeaban en los intestinos 
de algún quién desconocido
que eligió donar sus órganos.

Yo vi un lobo
pero eran diputados 
visitando una escuela 
acariciando cabelleras
esquilmando esperanzas
aplanando enseñanzas.

Yo vi un lobo
vestido de cordero
que escapaba del palo
de un viejo pastor 
que por ser del rebaño
quería violarlo.

Ya no creo en mis ojos
veo lobos donde sea
que haya gente y sus miserias
parece que el relato
ha cumplido el cometido
para el que fue creado.

Estúpida cultura
que disfrazó de animal
los monstruos del serhumano.

Estúpido de mí,
ojalá yo sea 
ese lobo que me acecha
al otro lado del espejo.

sábado, septiembre 28, 2024

Siendo argentino

Siento en el cuero el dolor de los padres
que no cerraron los ataúdes de sus hijos,
siento el olor de los viejos que temen 
porque no tienen, porque no pueden;
siento el dolor de los niños
que curtidos por el hambre y el frio
han perdido la niñez y la inocencia.
Ya no hay brillo en el mirar.

Me despierto cada noche
con la garganta apretada
por un grito que no es mío
y me asfixio en el horror
de ese grito que oclusivo
me recuerda sin querer
el horror, el tanto horror
que en esta tierra sucedió.

He abierto una ventana
que nunca más se cierra
no detengo el aire que entra
ni a las ánimas que en pena
vagan entre el cielo y la tierra
reclamando una justicia
que nadie tiene en cuenta
y que no les puedo dar.

Siento el grito sordo del caído
que ya no puede levantarse
del abandonado,
del que ha dejado atrás
toda oportunidad de esperanza
y que agónico se enfrenta a una vida
ya sin ánimos de vivirla.

En la soledad
en lo más oscuro
mi alma se estruja
mis tripas crujen
la carne hede.  

Me falta el aire.
Es la soga imaginaria de la realidad
que me aprieta la garganta
y, lentamente, asfixia la ilusión
de que tal vez mañana,
tal vez mañana...





jueves, septiembre 26, 2024

Deportado

En el espejo sin fondo de tus ojos 
me vi cómo me veías,
cuando todavía,
la realidad de ser quien soy
era una deconstrucción desanimada 
de los deseos que los otros
(entre paja, platas y oros) 
habían depositado en mí.

No sentí vergüenza,
al ver desde tus ojos
quien alguna vez fui,
pero sí la sentí
por no encontrar la profunidad
que compartimos, 
no por nostalgia
sino por azar.

Es que la casualidad
siempre me acerca a un puerto
que nuevo
se desnuda ante mí;
e intrépido
(y porque no también estúpido),
bajo y recorro las fondas y callejas
que oscuras y bulliciosas 
al peligro exageran 
disfrazando su verdad.

Tal vez fue,
que en lo profundo de tus ojos
no hubo premio ni castigo
más que verme a mí mismo
desnudo y desde otro lugar.

Tal vez es,
que en el abismo de esta nada,
no hay paredes ni ventanas
amputando laberintos
que cohartan libertad.

Tal vez sea,
porque necesito,
que olvidé que las llaves
que abren puertas
también las cierran.

Me prometo estirar los momentos
hasta que el verbo sea hecho
que ya no haya techo
pero sí escaleras.

Y me repito no decir que el olvido
es un vino que se bebe en soledad;
y me repito no dar pasos en falso
ya nunca de nuevo jamás;
y deshilacho sin pena,
los lienzos confusos de la realidad.

Es cierto
que me vi y perdí
en el espejo sin fondo
de tus ojos que aun me miran
entendí y aprehendí:
los otoños con colores, 
las primaveras sin flores.

martes, septiembre 24, 2024

Construyendo destiempos

Nos miramos
desde la distancia
como se miran los ojos culpables
los ojos que ignoran
los ojos que olvidan.

No hubo motivos ni porqués
solo mirarnos a los ojos 
desde lo más hondo
calando en lo profundo
me miraste y te miré
silencio sin pena 
sin glorias
sin dobles intenciones,
con adiós.