Hay un destello
de cuando en vez
que nos hace abrir
los ojos grandes
sorprendidos,
sonrientes.
Ese destello, a veces,
se da en el horizonte
lejano,
casi perdido;
otras es un presente
tan poco efímero,
tan consistente y claro
que uno siente
que lo entiende
y lo vuelve parte de su ser.
Una vez me pasó
de seguir la huella de ese destello
lejano,
casi perdido;
como se persiguen los sueños
a los maleantes
a las mariposas
y entre semillas y frutos
en medio de espantos y sonrisas
hallé la oscuridad
y el vacío
en vez del destello.
Hoy sonrío
siempre creí que los destellos eran milagros
y ansiaba su aparición en algún lugar del camino
hoy, un poco sin querer queriendo
encuentro infinitos destellos
en las puntas de mis dedos
y en el quehacer laborioso de mis manos.
