lunes, noviembre 21, 2022

Tú regente, mi luna


Siempre me ha seducido la luna,
su abrazo blanco y pacífico
de silenciosa compañía en la oscuridad nocturna,
su lento pasear por los jardines celestiales
cuando los dioses se duermen
mientras se encienden las estrellas.

Siempre me ha gustado su cuerpo, 
pálido y cambiante, lejana navegante
de un mundo que se ha puesto el calzado en la cabeza.

Y ella, siempre etérea, tan así,
noble, dulce y pura,
canta en la silenciosa noche y abre caminos ciegos,
ensalza a las sombras para que veas 
que los miedos no son más que miedos, y vencerlos...
es tu tarea.

Siempre me has seducido, cambiante luna,
más que los planetas ostentosos
que disfrazados de cautela
se esconden como soles 
brillando inalcanzables,
en cambio vos,
tan cercana, tan humana,
no puedo dejar de admirarte.

Ojalá pudiera, ser visible a tus ojos de ensueño,
que me reconozcas en la tierra 
como yo en el cielo claramente te siento,
y que me esperes sonriendo ansiosa
como yo espero tu renacimiento.

Anhelo la noche en que me veas
-entre las miles de personas que te admiran-
mortal y dispuesto a entregarme
silencioso y sin rodeos
a ir con vos por todo el cielo 
sembrando y cosechando sueños.

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