jueves, diciembre 03, 2020

Brutalidades humanas -- Poema


Primero fueron sus palabras
palabras que lograron ciertos hechos
hechos que pusieron en juego
juegos con los que abusa el poder.

Y mientras ella hablaba 
los temerosos susurraban
y al inquisidor le contaban
lo que los envidiosos inventaban.

Entraron en su casa, por la noche,
como los depredadores atacan
cobardes y en manada
tomándola por sorpresa,
la arrastraron al sótano del tribunal de faltas
le dieron toca, garrucha y potro
sintiendo placer en el sufrir del otro.

En tanto que oraban
estiraban los miembros
de su níveo cuerpo,
lo hacían despacio,
no querían arrancarlos,
jalaban de ellos con extremo cuidado,
sin pausa, ni prisa,  
buscaban sonsacar lo que querían escuchar
no importaba la verdad
querían que sufra, que confiese, que expíe 
esos pecados jamás cometidos 
la acusaban e inquirían que sus palabras,
lograban con magia, lo que el diablo pergeñaba.

Y así, por trescientos cincuenta años,
la inquisición en Europa provocó
un profundo e irreparable daño
torturó, quemó y mató
a más de cuarenta mil víctimas;
perverso es quien a otro demoniza
y que gozando en el dolor ajeno
justifica su placer enfermo
con creencias y mentiras.

El justo no ostenta poder
sin abusar empatiza 
con quien esté a su cuidado
juzga, con sabiduría,
sin dejar que su ego o ideología
estén por delante 
de la verdad y la justicia.

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